Todo comienza en un lugar aparentemente sencillo: un vestuario. Frente a ti, los equipos de protección individual. Parece una decisión menor, casi automática… pero no lo es. Un EPI mal colocado puede ser el primer error de una cadena que termine en accidente. Y aquí, cada decisión cuenta.
Con este punto de partida, FEMPA y FEMEVAL han dado un paso más en la formación en Prevención de Riesgos Laborales, desarrollando una experiencia inmersiva en realidad virtual que transforma la manera de aprender. No se trata de escuchar ni de observar, sino de vivirlo en primera persona. La persona usuaria se introduce en un entorno de obra en construcción donde debe enfrentarse a distintos riesgos y resolverlos en un tiempo limitado para poder avanzar.
La experiencia se plantea como un Escape Room VR estructurado en diferentes espacios conectados entre sí, en los que se concentran quince situaciones de riesgo que deben superarse de forma secuencial. Cada fase desbloquea la siguiente, obligando a mantener la atención y aplicar correctamente las medidas preventivas.
Tras el vestuario, el recorrido continúa en el área de almacén y logística, donde el entorno se vuelve más complejo. Obstáculos en el suelo, materiales mal apilados, riesgo de incendio, estanterías inestables o maquinaria defectuosa como una carretilla elevadora forman parte del escenario. Aquí, la clave está en identificar rápidamente los peligros y actuar antes de que se conviertan en un problema real.
El siguiente paso traslada a la persona usuaria directamente a la obra. El nivel de exigencia aumenta y aparecen riesgos asociados al uso de herramientas y procesos como la radial o la soldadura. Ya no basta con identificar: hay que saber cómo actuar correctamente en situaciones más técnicas y exigentes.
Y finalmente, el entorno exterior. Alturas, estructuras, zonas que requieren delimitación… el riesgo de caídas a distinto nivel y de objetos se convierte en el protagonista. Solo mediante el uso adecuado de sistemas de protección, como arneses en andamios o escaleras, y una correcta organización del espacio se logra completar la evacuación final y salir del entorno.
Todo este recorrido se vive a través de gafas de realidad virtual, que permiten experimentar los riesgos con un alto grado de realismo. La diferencia es clara: aquí no se memoriza, se experimenta. Y eso cambia completamente la forma en la que se interiorizan los conocimientos.
Este enfoque aporta un valor diferencial dentro de las acciones de sensibilización en PRL impulsadas por FEMPA y FEMEVAL. Por un lado, refuerza la concienciación en seguridad, ya que permite entender de forma directa las consecuencias de una mala decisión. Por otro, facilita una formación más práctica, accesible y adaptable, especialmente útil en sectores con alta rotación de personal.
Además, permite entrenar en un entorno completamente seguro, sin necesidad de recrear situaciones reales, optimizando así los recursos formativos. Al mismo tiempo, contribuye a mejorar el cumplimiento normativo y a consolidar una cultura preventiva más sólida dentro de las empresas.
Pero hay algo más. La incorporación de este tipo de tecnología no solo mejora la formación, sino que también hace el sector más atractivo, especialmente para las nuevas generaciones, que encuentran en estos formatos una manera más cercana, dinámica y motivadora de aprender.
Porque al final, no se trata solo de completar un recorrido virtual. Se trata de salir de él con una mayor capacidad para identificar riesgos, tomar decisiones y trabajar de forma segura en el mundo real.
Actuación subvencionada por la Vicepresidencia Primera y Conselleria de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad para el desarrollo de acciones en materia de prevención de riesgos laborales, conforme a la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (EXPTE.: TRAPRL/2025/19).



